Abandonar Zero Waste.

¿Cuántas cosas has dejado en el tintero?. En el mio hay unas cuantas, colgué la guitarra eléctrica, no renové las clases de natación, dejé mi terapia para superar una fobia y entre otros proyectos personales, no inicié mejorar mi nivel de inglés… 

¿Las echo de menos?, sinceramente no. En su momento las razones que me llevaron a dejarlas fueron por causa mayor, aparecieron nuevas motivaciones. Tras pasar una temporada un poco frustrada con mi zero waste, no por abandonar los hábitos, pero sí por no tenerlos presentes al 100% o más bien, por dejar de documentarlos en la red, he meditado ¿si abandonase?.

A veces comprar requiere un esfuerzo, hay días que salgo cansada del trabajo, y andar 2 km hasta la tienda a granel supone sacrificio. También lo es renunciar voluntariamente al tiempo de desayuno por comprar en la frutería un brócoli sin envase de plástico. Que sí, todo es organizarse, pero cuando otras tareas restan tu energía continuar en el camino residuo cero llega a ocasionar desgaste. Informame si también te sucede.

Si por tu mente pasó la idea de tirar la toalla, vengo a enumerar porqués que te pueden hacer meditar respecto a esta decisión.

Un mal hábito no es el inicio de fin. 

Los perfiles de fitness lo comentan bastante, “ya que me he saltado la dieta lo hago el resto de semana”. No. Craso error. Igual que comer pizza un jueves no implica abandonar el resto del fin de semana, comprar una bolsa de zanahorias no implica un carro de la compra repleto de envases y ultraprocesados. Permitirse errores es humano, no es ni el inicio del abandono, tan solo es una decisión momentánea, ¿has contemplado el resto de decisiones que sí has tomado ese día?. Usar pastilla de jabón sólido, tu cepillo de dientes de bambú. Si sientes culpa, esta se supera continuando al día siguiente.


Piensa en las razones que te llevaron a tomar la decisión de vivir residuo cero. 

Ese sentimiento cuando inicias una idea, la ilusión por comenzar algo nuevo. Seguro que muchos de estos siguen presentes, solo que están tan asumidos que no los ves como un logro. Recuerdo mis primeras publicaciones bastante sencillas, por aquel entonces cualquier cambio suponía ganar. Quizá tu autoexigencia no te permita recordar a esa persona que se ilusionaba con menos. Y relacionado con el siguiente punto.


¿Cómo te veías antes de?. 

Es normal compararse con perfiles perfectos (a veces falsos), y genera frustración, pero es que hacer análisis de cómo eran tus hábitos antes de ser residuo cero ayuda bastante. Siempre pongo el mismo ejemplo, recordando mis días cuando vivía sola e iba al supermercado Día a comprar yogures, limpiador y bricks de leche. Mi compra imprescindible todas las semanas. La de dinero y paseos que hubiera ahorrado hasta el supermercado.


¿Qué estilo has adoptado?. 

De vida o físicamente. Yo dejé de teñirme el pelo, comencé a adaptar un estilo más natural, comprar prendas con tejidos más sostenibles. Lino, algodón orgánico… eso supuso tener menos estampados en el armario, tener menos prendas pero más combinables y dejar de gastar 120€ en peluquería todos los meses. Sinceramente, me apetece bien poco volver a llenar mi armario de fast fashion.

¿Cuantas personas has conocido?. ¿Qué te han aportado?.

Ya sea de manera digital o personal, seguro que muchos contactos han sido gracias a mostrar tu estilo zero waste al mundo, que gracias a esas personas has descubierto nuevas facetas, practicar yoga, minimalismo, meditación, real fooder… Todo suma.

Tu ejemplo. “El mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión”. No hay dicho más relacionado con este estilo de vida, dejar de opinar para demostrarte de lo que eres capaz. 

Cuando otra tarea pasa a ser prioritaria es porque las ganas de cambio dejan de ser una motivación. Pero es que el camino residuo cero supone cambio constante. Te ayuda a crear recursos, a estar en activo, a idear, a investigar. ¿Si abandonas?. Probablemente a los dos meses tu vida vuelva al estado inicial, ese en el que te has criado. No es una tragedia. Puede que dediques menos tiempo a hacer la compra, te de igual comer chocolatinas como snack y llenarás tu armario con tres prendas fast fashion al mes. ¿Crees que eras más feliz antes de conocer el zero waste?. Probablemente no, por eso decidiste adoptar este estilo de vida, porque tu vida pedía a gritos un cambio.

No importa la motivación, recuerda que gracias a esa decisión has abierto una puerta. Seguramente gracias a ti, alguna persona de tu entorno ha cambiado un hábito para convertirlo en sostenible. Si personalmente no te llena esta causa para continuar, piensa en el planeta. Recuerda la necesidad de cambio urgente está por encima de nuestra motivación personal. Si abandonas, al menos sigue llevando tu bolsa de tela.

Gracias por venir.
Victoria.

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