Vuelta al cole sostenible.

A raíz del post de la semana pasada, “Mochilas sostenibles”, ha surgido una segunda parte sobre el material de estudio, que podremos aplicar con los más pequeños, en nuestro trabajo o estudios.

Adquirir material escolar.

¿Te ha pasado alguna vez? Con la llegada de septiembre, el inicio del curso escolar y la inseguridades frente al comienzo de un nuevo ciclo…asumí hábitos inculcados en nuestra sociedad para combatir el “miedo”. CONSUMIR. Comprar objetos que probablemente podría conseguir en algún rincón de casa o heredarlos. Reglas, bolis, cuadernos…tenían que ser nuevos, así que ir a la papelería se convertía en una excursión en la que no solo gastaba mi dinero, si no que también desperdiciaba recursos, generaba residuos y malgastaba mi tiempo debido a las colas que se formaban. Y la cosa empeoró con la llegada de las tiendas “veinte duros” o “todo a cien”, en las que todo era más asequible…

Después llegó la tienda de veinte duros. Ahí la cosa cambiaba, porque todo se convirtió en más asequible. Y así crecí en la cultura del consumismo, la que mi propio sistema educativo me enseñó reclamándome cada año libros nuevos. Los mismos que usaron el año anterior mis compañeros de un curso más avanzado, solo que la nueva edición tenía alguna “pequeña” modificación. 

Recuerdo las risas que provocaba Paquito (Francisco) al no tener recursos para comprar libros nuevos e ir a clase con bolígrafos de propaganda. El asunto es que nunca me cuestioné que el material de Paquito era más que suficiente. Quizá él no tuviese medios, pero a diferencia de muchos, paso todo su curso con algo más que un cinco raspado…

Así que, como defensora de valores tales como la sostenibilidad o el respeto (entre otros), creo que nos deberían educar desde que tenemos consciencia.

He decidido crear una pequeña guía de material office eco que pueden ayudarte a la hora de escoger qué comprar o reutilizar.

La escritura:

Comenzaré por lo más básico, papel y boli. O bien cuaderno y lápiz. Elige lo más cómodo para ti, aunque un lápiz es la opción más natural, ya que su residuo es mínimo y no procede del petróleo. Si prefieres bolígrafo, puedes optar por los recargables o con funda de papel.

Hay infinidad de inventos para sacarle punta a nuestros lápices. Pero también puedes fabricar tu propio sacapuntas usando/con un tarro de cristal. Puede que los de acero sean un poco más caros, pero a diferencia de los plástico, durará toda la vida.

El estuche:

No hay excusa en cuanto a los estuches. Se puede usar un neceser, reutilizar una caja de metal o cartón (de perfume, galletas…), crear uno con retales y/o cremalleras… ¡A tu gusto!

 Los estuches infantiles están llenos de accesorios y bolsillos que llaman mucho la atención. Pero con los años acabarán perdiendo su encanto para terminar en la basura.

Lo que no es ecológico.

Entiendo que no puedas resistirte a esta clase de cuadernos o que tu hija/o te pida el de los dibujos o héroes de moda. Pero…¿es necesario que sea plastificado? Una vez gastes sus hojas, se perderá durante años en un vertedero.

Intenta seleccionarlos sin espiga y con tapas sin tintes. Cada vez hay más opciones y lugares donde adquirirlos. Lo más económico y ecológico es fabricarnos uno cosiendo unas tapas de cartón a un puñado de hojas recicladas.

Almacenar documentos, apuntes…

Hace tiempo puse orden en mis apuntes de la carrera. Tiré varios archivadores, fundas de plástico… carpeta por año. A día de hoy, si realizo algún curso, utilizó hojas recicladas y digitalizo lo anotado en cuanto llego a casa o termino con el programa. De esta manera, evito comprar material y almacenarlo en un armario.

Para transportar documentos hay carpetas clásicas hechas con materiales reciclables, como la carpeta azul de cartón (de toda la vida) o la de corcho que os muestro en la foto de arriba.

Esta funda la creé doblando 4 veces una hoja de periódico. Si necesitas que sea más resistente para archivar grandes cantidades, se puede hacer de cartulina o comprar un archivador acordeón de cartón. Si lo que quieres es archivar grandes cantidades se puede hacer de cartulina, o bien comprar un archivador acordeón de cartón. Más resistente.

La hora del recreo.

Cuando era pequeña mi madre me compraba un donuts en el ultramarinos “Maripuri Mari Hostia” (así lo llamábamos) y lo daban envuelto en papel gris. Ahora es complicado encontrar tiendas de bollos en las que no utilicen envases desechables, por lo que una buena opción es llevar la comida desde casa.

Hay multitud de opciones para los bocadillos evitando el consumo de embutidos: crema de cacahuete, aguacate, pepino, huevo duro, nocilla casera, hummus, compota… Son opciones saludables, rápidas y no generan residuos inorgánicos. Puedes prepararlos el domingo, ponerlos en un tarro y consumirlos a lo largo de la semana. Para evitar que se abra en la mochila, puedes envolverlo en un wraps de tela y meterlo en una bolsa.


Otra opción es hacerse con tupper plegable. Así puedes poner frutos secos, fruta… No es la opción más residuo cero, puesto que ese tupper no es biodegradable, pero al igual que una botella de agua su uso será útil durante toda tu vida y te ayudará a rechazar film transparente, papel de aluminio, etc…

¿Dónde comprar?

Hay varias opciones de tiendas que disponen de material de papelería sostenible. Tan solo es reconocer el producto que deja la menor huella posible.
La web on line Cero residuo tiene una sección bastante amplia de papelería. Desde fluorescentes en formato lápiz, cuadernos de papel 100% reciclado, cola blanca, cinta adhesiva de papel…
En tiendas tipo Muji, Zakka, Tiger o Hemma suele haber productos basados en papel y cartón sin tintes. Pero ojo, porque hay cuadernos que exponen sacados de una funda de plástico. El llamado greenwashing.
Comprar en papelerías de barrio también supone una opción eco, ya que muchas marcas europeas de alta calidad venden sus productos en estos comercios. Si es compra local, mucho mejor.

A día de hoy no concibo lo que debe ser crecer en un entorno en el que no solo se juzga el tipo de cuaderno o estuche, también tu smartphone. Por suerte he nacido en la era intermedia, alejada de las redes sociales, pero con el uso de ellas en edad adulta. El sistema de los 80/90 ha llegado a su fin, lo que no cambia es que los valores como el respeto por la naturaleza, comienzan en el hogar.

Gracias por venir.
Victoria.

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