Alterar el orden de las cosas

Una tarde antes de terminar 2018 me propuse…

“¿Y si dejo de hacer las cosas como hasta hoy?”.

Día tras día, mí despertador suena a la misma hora, tomo un café mirando por la ventana, la misma butaca, envuelta en la misma manta. Salgo de casa 4 minutos pasada la hora. Los horarios de comida no se alteran, los descanso para merendar, a veces. Los mismos sitios, las mismas quedadas, la misma parada de metro, las prendas del armario alternando días, whats app, ver las redes, mi alimentación…

La rutina ganó la batalla…

¿Por qué no? Alterar el horario de ducha. O dormir sin ropa. Salir diez minutos antes. Mover mis muebles de sitio. Vestir diferente. Cambiar mi peinado. El color del maquillaje. El orden en el que pongo mis calcetines. Improvisar. Presentarme en un evento y hablar con extraños. Llamar y olvidar whats app, o mejor aún contemplar la vida y olvidar el smartphone.

Así que comencé cambiando lo que creía más urgente. Mi alimentación. Los resultados fueron perder 2kg y llenarme de energía. Detox , lo encontrarás en un post. ¿Porqué no lo hice antes?. Quizá por no tener las herramientas, hasta diciembre no me había cuestionado alimentarme con legumbres. Tampoco, nunca antes, me había parado a leer ningún libro sobre alimentación, ni pasé horas de investigación en las redes. Pero por algo se comienza.

La mente y el cuerpo.

El control y una buena nutrición, eleva tu estado de consciencia. Ser capaz de decir NO y notar cambios físicos, me hicieron más fuerte a nivel emocional, lo sentí desde la primera semana.

Un año en mi casa ideal.

Desde que me mudé a esta casa me siento a gusto, adoro todo. La luz, su distribución, los balcones, el ambiente que respira la plaza… La verdad es que hago poca vida en ella, siempre con planes y prisas, así que decidí retomar esa idea de hogar que sientes cuando vives donde has crecido, despreocupándome por el “tengo que hacer”. Me puse manos a la obra y cambié todos los muebles de sitio.

La cama está orientada en otra pared, los cuadros, las cajoneras, el sofá, las estanterías, las macetas cambiaron de tiesto, la caja de mis colgantes, los botes de comida. Todo ha cambiado de sitio. Esta limpieza y esa horrible sensación cuando vas al punto limpio y sientes culpa por tirar tus cosas, muchas, que probablemente no sean reciclables, este gesto me ha ayudado a cambiar las rutinas.

Despertar todos los días con otra luz sobre tu cama es un comienzo.

Ahora llega lo bueno.

Como llevaba mucho tiempo quemada, gastando mi tiempo de manera rutinaria, esta vez SÍ. Dejé a un lado el móvil, y no por pantalla rota. Te enseño un corto que refleja muy bien porqué siento que mantener a un lado whats app me ha hecho recuperar la concentración y la noción del tiempo.

Mi autoexigencia por querer estar ahí me generaba estrés. Las personas, por norma general entienden que hay otras cosas en la vida, y que lo importante se dice en persona.

Los horarios.

A la par alteré mi rutina por las mañanas, cambiar el orden ducha-maquillaje-desayuno… (Evidentemente ducha va antes que maquillaje). Comencé a salir de casa ocho minutos antes (esto solo lo entenderás si eres de las personas que llegan tarde a los sitios).

Ampliar el conocimiento.

Semanas más tarde decidí retomar unos cursos, aprender algo nuevo es motivo de cambio. Te recomiendo Sexurero. Ha sido motivador centrar mis energías en otros temas más “corporales”, total ya que vivo con mi novio habrá que aprovechar mi nuevo conocimiento.

Así que… no sé si fue la alimentación, un cambio de kharma al reubicar mis muebles, tener control de mi tiempo, dejar el móvil a un lado, o centrarme en mi cuerpo… que una mañana se alinearon los planetas y una excompañera de clase me escribió:

-“Hola. ¿Te puedo llamar?. Tengo algo que consultarte”
-“Si claro.”
-“Mira buscan a una persona en mi empresa, hay una mejora respecto a la jornada partida, además está en el centro…”

El cambio de trabajo.

Así que me lancé a la piscina y dejé mi trabajo. Necesitaba cambiar la rutina, nuevo camino, ver otras caras, pisar otro gimnasio, tener otras funciones.

Estas últimas semanas han estado cargadas de emociones, todos estos cambios se iniciaron en diciembre y han durado cinco meses. He dejado de lado lo que creía que tenía que hacer para centrarme en mí. He cerrado conversaciones pendientes durante años, en una época en la que estuve muy sensible. Y sobre todo, he vuelto a darle prioridad a LA VIDA. A veces echaba de menos aquella época en la que no importaban tanto las redes digitales, en la que mi bienestar estaba por encima de la rutina, pasarlo bien no era motivo de culpa, y podía quedar a las 7 de la tarde para tomar una caña.

Una cosa está clara, haciendo las cosas como hasta ahora no obtendré diferentes resultados. La diferencia puede comenzar por algo pequeño. ¿Quieres un cambio? Quizá sea tú momento de alterar el orden de las cosas. Tarde o temprano, la vida te lo devuelve.

Mil gracias por venir.
Feliz viernes.
Victoria.

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