La moda.

No sé si te ha pasado, pero para mí ir a comprar ropa es algo que se me atasca. Hasta hace un par de años adoraba visitar Inditex, después de pasar la tarde rodeada de ropa con olor a plástico y el musicote a tope, me pasaba por un take away o fast food, para alimentar mi colesterol y tan feliz.

Desde que inicié mi armario cápsula de 33 prendas mi vida se complica y simplifica a partes iguales.

Este post no es una guía sobre ecomoda, para eso habrá otro apartado que quiero trabajar bien. Aquí vengo a hablar sobre lo complicado que es hacer un wardrobe eco. Si estás en el camino minimalista te invito a que te quedes y pongamos puntos en común, por el contrario si fast fashion te enorgullece puede que no simpatices con mi opinión, aún así te propongo abrir tu mente y ver con otras gafas una tarde de shopping.

Mi adolescencia sin ser Zero Waste.

En mi juventud crecí con moda Inditex. Tenía 16 años cuando entré a Bershka por primera vez. Por aquel entonces molaba, compré un anillo gigante de plástico que también llevaba Buffy cazavampiros, me encantaba. Los precios eran aceptables para mi paga. Antes de la crisis la ropa no se rompía en la primera puesta. Los calcetines duraban un año, las bragas tenían gomas intactas, las camisetas no tenías pelotillas en el segundo lavado y los vestidos mantenían el mismo largo lavado tras lavado.
¿Qué ha sucedido con la calidad? ¿Por qué nos gusta comprar basura? Tengo la respuesta, el sueldo. Que supone una cuenta atrás hasta llegar a cero todos los meses.

¿Sabes qué? He decidido no caer en el juego.

¡El precio no va a ser motivo de decisión de compra!

 

La solución:

Me fui de compras buscando moda que me haga sentir bien, con unos mínimos de calidad, sostenibilidad, condiciones de trabajo en la fabricación, horarios de tienda con conciliación familiar…
Tras visitar las tiendas buenas pensé: “Quizá el gastar 80€ en un pantalón de lino natural no sea tan buena idea”.
Bueno pues, voy a tirar de second hand. ¿Y para qué comprar algo usado? Para eso quédate con lo que tienes. Pues porque trabajo de cara al público y me gusta ir vestida con cosas monas, cambiar de estilo…
A ver… si algo está en Humana es porque la persona que lo ha depositado en el contenedor ya no lo quiere. Pero es que yo tampoco… No me apetece llevar ropa que yo misma estoy desechando por su corte, textil…
Así que en estas ando. He decidido no ir de compras en hora punta, me satura. Descarto comprar ropa por moda y mucho menos esa colección intermedia que han lanzado las marcas para el otoño (o veroño a este paso). Con jersey de manga corta o camisetas a medias, que dejan la barriga y hombros al aire…

Me está costando bastante hacer un armario que me haga sentir bien. La buena noticia es que mi apego por la moda es cada vez menor. Ya no me duele donar ropa, habrá más prendas. Mi objetivo es poder hacer la maleta y llevar todo conmigo. Quiero prendas que tengan una historia detrás. La historia ahora es encontrar calidad y sostenibilidad sin arruinarme en el intento.

Feliz Halloween.
Victoria.