Formar parte de algo

La otra tarde recibí una llamada.

“¿¿Hola??”
“Buenas soy Javier, te llamo de greenpeace”.

Pensaba que todas esas campañas que firmo online en el fondo, no sirven de mucho, pero sí, me dieron las gracias por participar en “No más plásticos en nuestra comida”

En un momento de la conversación me sentí orgullosa, alguien me felicitaba con su voz, mis actos no se quedaban reducidos a mi orgullo cuando compro pollo llevando mi tupper. Muy curioso, he recibido mi “enhorabuena” por el gesto de firmar digitalmente antes que por decir NO a un envase en mi súper. Lo cual me hace pensar que vivo en una sociedad que valora mucho más un gesto con mi smartphone que el compromiso real. ¿Dónde ha quedado el acto físico?. A veces deseo que mi móvil rompa un mes. Que mi trabajo no requiera ordenador. Llegar a casa y no tener internet. Desconectar es mi elección, pero no del mundo que reclama al otro lado respuesta inmediata.

Hablando de reducir residuos. ¿Sabes que en Madrid existe el cubo marrón?. Sirve para generar compost. El otro día tras una fiesta tirábamos la basura enfrente de un cubo de basura “orgánico”, en realidad nuestro cubo actual no llega a ser 100% orgánico, una amiga se quejaba de la cantidad de cubos que necesitamos en la cocina, como un espacio imposible. Mi respuesta fue “para no tener tanto cubo es mejor no generar residuos”. 

Entiendo que no puedo exigir a mi entorno desconectar su red y eliminar un cubo. Cada persona tiene su camino. Creo que esa llamada de teléfono para ser socia me hizo encontrar motivos para unirme a greenpeace. Necesitamos del grupo para sentirnos entendidos.

Buscando distinguirme de la mayoría he terminado formando parte de algo.

Feliz semana.
Victoria.