Minimalismo en la cocina.

“Wollt ihr das Volk bessern, so gebt ihm statt Deklamationen gegen die Sünde bessere Speisen. Der Mensch ist, was er isst”.

Puede ser que lo más importante en una vida viviendo sin plástico, sea la alimentación. Es la una de las principales fuentes que generan residuos en el medio ambiente. ¿Existe el equilibrio? Cuántos productos podemos sustituir. Y… a medida que sustituimos,  ¿ganamos en calidad de vida?. ¿Qué sucede con nuestro tiempo?.

Mi reto post semanal. Reflexión acerca de la alimentación sin envase plástico y un truco de eco-limpieza en la cocina.

Cuando comencé el primer reto viviendo sin plástico fue una novedad ir a comprar con una bolsa de tela a la frutería. Realmente consume menos tiempo, aunque no siempre es más cómodo. El frutero es reacio a entregar toda la verdura en una bolsa. Tienes que ir en horario comercial (si trabajas en ese horario estás perdido) y no todas las fruterías venden género de calidad y a buen precio. Una vez que encuentras el establecimiento ideal, o la tienda eco-market (si tu economía te lo permite) es un descubrimiento. Por mí no pisaría un supermercado en semanas. Todo lo que necesito para mi alimentación está en la frutería o en tiendas de barrio. El resto es procesado, plastificado… prefiero comer una manzana a comer una lasagna congelada.

Ahora bien, hay alimentos que a día de hoy sigo consumiendo.

  • Latas de atún, sardinas, mejillones.
  • Latas de maíz.
  • Aceitunas.
  • Queso.
  • Brick de tomate
  • Paté.
  • Leche de arroz en brick.

Respecto a los envases de aluminio, soy más permisiva. Ya que en principio es más reciclable una lata de aluminio que envases plásticos. Recuerdo que no todos son PET. Compromiso que deberían tener las empresas. A consecuencia de cambiar mi alimentación por productos no procesados, mi vida y mentalidad han cambiado. Lo primero fue mi físico. Decir adiós a la leche de vaca y los yogures no solo me hizo bajar peso, además comencé a encontrarme mejor. Mejor digestión y menos acné. A día de hoy solo tomo leche de arroz y quesos que compro enteros. Aunque no he investigado más recursos para consumir calcio.

El objetivo de tener una cocina minimalista es realizar en casa la mayor cantidad de productos que a día de hoy se consumen procesados. Convertir tu cocina en un laboratorio, pero con el equipamiento básico. Con un buen robot de cocina (en mi caso thermomix) podemos hacer salsas para ensaladas, sopas y cremas de verdura. Estoy intentando hacerme con la mayor cantidad de plantas aromáticas. Y he dicho adiós a todos los tupper de plástico sustituyéndolos por tupper de cristal. Los accesorios de cocina de plástico han pasado a ser de aluminio, madera y bambú. Además estoy investigando acerca de tipos de sartenes para cocinar alimentos eco.

A pesar de que muchos de mis avances conseguidos en la cocina han sufrido un retroceso al irme a vivir con mi chico, intento seguir mis rutinas. Por ejemplo, no han entrado productos de limpieza químicos (lejías, desinfectantes) en mi cocina.

Un truco para limpiar la cocina lo más eco posible:

  • Agua caliente.
  • Una cucharada de bicarbonato.
  • Aceite esencial de limón.

Se puede rellenar un spray o usarlo en un bol. El resultado es una limpieza rápida ya que no genera espuma. Sin tóxicos. Y además con olor a limpio gracias al aceite esencial. Esta fórmula también puede aplicarse en suelos. Supone un ahorro al año importante en productos de limpieza. El precio del aceite esencial son unos 3,80€ en herbolarios. Y el bicarbonato (producto básico en una vida minimalista) se vende a granel en algunos establecimientos. Y además supone un ahorro de espacio.

Dice mi entrada al inicio del post. “Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados denle mejores alimentos. El hombre es lo que come”. La famosa frase “somos lo que comemos” es de Ludwig Feuerbach. Realmente no tiene que ver con la nutrición. Aunque bien es cierto que nos acabamos convirtiendo en aquello que consumimos, consigamos que sea meditado, natural y respetuoso.

 

 

Bibliografía: http://www.nutrigenomica.udl.cat/blog/de-donde-viene-la-frase.html