La pajita de metal.

Esta semana he realizado uno de los mejores cambios desde que vivo o intento vivir sin plástico. Me he pasado a la pajita de acero inoxidable para beber. Y es que al igual que tenemos vasos de cristal en casa, deberíamos tener utensilios que no sean de usar y tirar.

Digo que es el mejor cambio porque siempre he tenido cierta obsesión con beber gazpacho y batidos con pajita…. no sé porqué, pero llevo años haciéndolo. Y desde que comencé una vida zero waste ha sido un suplicio abrir un cajón lleno de pajitas que no me apetece usar, pero que estoy deseando. Y ahora comienza el debate:

¿Qué es más beneficioso para mi salud? El plástico o el metal. Por lo visto los metales no los desecha el cuerpo. A mi parecer una pajita de bambú es más sana y ecológica. Pero ha sido bastante más complicado encontrarla… Y es que hacerme con una ha tenido su historia, no se venden en ninguna ferretería que yo conozca.

Una noche me escribe mi amiga María:

  • Hola. He venido de China !tengo un regalo para tí¡ 
  • ¿Sí? ¿Qué es?
  • Una pajita de acero!
  • ¿En serio?. ¡Me encanta! (Cara de felicidad)

Unos días más tarde dando un paseo con mi amigo Luis:

  • Te he comprado un regalo. Te lo doy el próximo día.
  • Walaa. ¿En serio? ¿Qué es?
  • No te lo digo… es sorpresa…
  • Joo ¿me dejas con la duda?
  • Venga va… una pajita metálica.

Una cosa está clara… la gente ya empieza a conocerme… Y… me encanta recibir estos regalos.

Esta semana me ocurrió algo que me molestó bastante, por no ponerme las pilas al 100% con el método Marie Kondo. Y es que compré accidentalmente dos candados para una taquilla… El primero numérico y envasado en plástico, duró dos días. Se desconfiguró la contraseña… quedó inutilizable. El segundo de llave, no sirvió de mucho, porque una vez abierto su envase descubrí otro candado en una cajón. De ferretería… Si todo hubiese estado en el cajón de las cosas de menaje hubiese optado por comprobarlo antes… y me hubiese ahorrado mi tiempo y mi dinero.

Resumiendo: No volveré a ser la causante de la cantidad de pajitas que terminan en el mar todos los años. 

Y te das cuenta de lo mucho que quieres a tus amigos cuando tienen el detalle de acordarse de algo que para ellos no tiene importancia y para ti es tu nueva forma de vida.

Recomiendo: Exposición vista esta semana en el museo Geominero de Madrid, sobre los hidrocarburos en nuestro hogar. Me ha servido como análisis de la cantidad de objetos que he dejado de consumir. La exposición muestra productos de consumo de plástico o que son sintetizados a partir de sustancias derivadas del petróleo: Juguetes, envases de alimentos, carcasas de productos electrónicos, tuberías, sábanas, detergentes, aspirina, ibuprofeno, jeringuillas, máscara de pestañas, crema hidratante… un largo etcétera… eliminar una parte de ellos, sustituir por materiales más naturales o al menos, reducir su uso es una de nuestra aportación viviendo sin plástico.