Otra vida.

“Donde todo empieza, donde todo termina.”

Si hay algo que podemos hacer para continuar el ciclo de vida útil de un objeto es ir al mercado de segunda mano. ¿Vas a dejar que ese vestido termine su rumbo? Lo mismo te necesita para salir a bailar en una pista. Ese ha sido mi reto semanal, comprar aquello que necesito a una persona, en una app o en una tienda de ropa reciclada. ¿Por qué no?

La semana pasada pude ver un documental llamado “Trashed”, protagonizado por Jeremy Irons, os dejo el trailer. Un buen resumen de los diferentes sistemas de tratamiento de residuos en nuestro planeta. Deberían reproducirlo en todas las escuelas para concienciar a la población desde joven del daño que hacemos consumiendo productos no degradables en masa.

 

Nadie nos enseñó a reciclar en el colegio. Tuve que conocer la existencia de una segunda vida para los objetos en un ciclo llamado Basurama durante mi carrera en diseño. Un día un profesor defendió el uso del atributo “cutre”. Algo que en nuestra sociedad se considera negativo. Comenzó a tener valor. El valor de lo cutre… el valor de los objetos. ¿Es una característica instrínseca? Yo creo que no. Depende de nuestro contexto, nosotros decidimos dar valor al objeto.

Creo que estoy demasiado concienciada a día de hoy en analizar todo lo que generamos, veo la cantidad de envases que la gente consume. Y la cantidad de comida que tira sin importar su estado. Antes de comprar algo me pregunto:

  • ¿En qué momento voy a consumirlo?
  • ¿Cómo puedo sustituirlo?

Si la respuesta es sí o puede, evito comprarlo y pasar por el supermercado. Es más, en el caso de los alimentos, si creo que puedo quedarme sin “algo para picar” me voy a la frutería, por si acaso. O como palomitas de maíz hechas en la sartén. Todo sin plástico. Zero Waste.

Al final donde algo empieza, algo termina… compré una bandeja de pizza para poner mis baggels caseros y evitar el uso de papel de cocina en el horno. Se me ocurrió que estaba muy harta de tener que quitar las bandejas cada vez que lo enciendo. Así que decidí hacer hueco en un mueble de cocina en mi “súper limpio” piso compartido. Una cosa llevó a la otra, y me puse a doblar y seleccionar sólo las bolsas de plástico que puedan ser reutilizadas. Pasé media hora doblando bolsas, a las doce de la noche… Y pensaba…

¿qué hago yo ordenando esto cuando llevo meses evitando coger bolsa en el supermercado?. Si me llevo los plátanos dentro de mi bolso…

Se debería de prohibir el uso de bolsas de plástico por completo. Si estamos obligados a traerla de casa será más difícil que se nos olvide. Al igual que cuando tienes un evento, no se te olvida ducharte. Algo asumido…

Al final preguntarme ¿Qué? o ¿Cómo? hace que dedique menos presupuesto a cosas prescindibles. Como contaba al inicio del post, la semana pasada aproveché para ir de compras, y encontré en una tienda de ropa de segunda mano en Malasaña una falda que llevaba tiempo buscando. Eso me hizo pensar… y ya que necesito un hervidor en mi trabajo… me puse a buscar uno en wallapop… así que al final he ahorrado tiempo en ir de compras y dinero.

Todo comienza, donde todo termina. Termina la vida útil de ese hervidor en casa de Diego. Comienza en mi casa. Continuemos el ciclo. Reparemos y demos vida útil a las cosas. Decidir considerar algo “cutre” es una elección. Considerar el término “cutre” en positivo, también.