Apuesta por básicos.

Si vas a comprar ropa intenta apostar por lo básico. Elige bien, porque un armario zero waste es mejor tenerlo en orden y a ser posible con el mínimo de prendas. Con esto no quiero decir que se deje de consumir moda, el consumo de nuestra moda low cost de imitación. Este ha sido el reto que ha surgido esta semana, ahora los retos vienen solos, más bien comienza a ser una forma de vida resolutiva, porque un reto, se propone.

Según un artículo de “el mundo” los españoles gastamos una media anual en ropa de 437 euros. Me parece poco. Si sumo la cantidad de medias que rompo en un mes, calcetines, rebajas… el cálculo es lo de menos. Hacer limpieza en mi armario me ha hecho darme cuenta de la cantidad de ropa sin uso acumulada los últimos cinco años. Desde que casi partí de cero con mi armario vacío en mi anterior casa. Pensé… “¿Por qué hay prendas que compro muy básicas que uso más a menudo?” Casualmente las más económicas y prácticas. Pues porque tenemos que apostar por lo básico y atemporal en la medida de lo posible. Este es nuestro granito de arena para los que hemos decidido pasar por este mundo dejando la mínima huella de basura. Viviendo sin plástico y en el minimalismo.

Existe una segunda vida para el uso de ropa usada.

Reutilizar en casa: los textiles desgastados se pueden transformar en otros productos, como trapos de limpieza por ejemplo. El resto puede convertirse en fibras textiles o se les puede dar otro uso, como material aislante por ejemplo. Pero la transformación también requiere de energía. Cuando no se ha usado, el resto de prendas que no se venden en tiendas se queman, se tiran… Una vez al mes suelo ir a tiendas pequeñas de ropa, donde solo hay una prenda de cada talla y el stock es pequeño. Después, al pasar por los grandes comercios y ver toda la ropa perchada repetida, el olor a plástico de los bolsos y zapatos, la música alta… pienso que todo es falso. Es perfecto para satisfacer las ganas de consumir.

Cuando me comentaron en un curso de ventas esta idea me resultó de lo más radical.

“Detrás de cada decisión de compra impulsiva se esconde el miedo.”

Miedo a no gustar. Miedo a quedarnos con hambre. Miedo a envejecer o a no ser lo suficientemente atractivos. Suena ofensivo, a raíz del movimiento zero waste, lo entendí. Si reduces querer tener más, vences miedos. Encuentras un punto en el que prefieres disfrutar la vida. Es un buen pretexto ir de compras cuando no tienes que hacer o de qué hablar.

La conclusión final de esta semana tras ir de compras es que una buena alternativa si necesitamos prendas, procurar elegir diseños básicos. Lo que no viene y se va. Color y forma. Pega con todo.