Otra vuelta de tuerca.

Por mi parte ¡se acabó! perder el tiempo en cocinar todos los días. Y ya que comprar alimentos procesados no entra dentro de mi cesta, esta semana cumplo un reto que espero que sea rutina habitual, entre las que he sumado estos cinco meses. ¿Sabéis que después de cocinar la comida, cuando todavía está caliente si se pone en tarros de cristal cerrado, con la tapa del revés hace que se conserve al vacío?  Este truco lo leí en instagram esta semana. Y entonces se me iluminó la bombilla… “Realizar una compra semanal, todo a granel por supuesto y cocinar todo de una vez” además así se reaprovecha toda la compra. La comida puede durar hasta diez días aproximadamente dentro de un tarro. Así que tengo una misión, no solo realizar mis propios baggels caseros todas las semanas, si no comer la comida casera en tarros.

Desde que comencé el reto he guardado todos los tarros posibles. Y son de lo más útil. Adiós a los tupper de plástico.

El resto de rutinas siguen en pié. Excepto una. He tenido que comprar un champú reparador en bote de plástico… creo que no hace buena combinación la pastilla de champú con el pelo muy teñido. Una pena, porque me encantaba. Hasta que mi pelo vuelva a su color natural, tendré que prescindir de ella.

El reto minimalista también sigue en pié. Cada día tiro una cosa, o al menos lo intento. Creo que va a ser buena idea hacer una lista de objetos. O incluso apuntar un planning en la agenda. Para no prolongarlo mucho en el tiempo, porque sigo teniendo mucha ropa sin usar, además una amiga me ha hecho ponerme las pilas al decirme que tiró cinco bolsas de ropa. Si ella puede, yo también.

De todos modos esta semana me he centrado bastante en el tema comida, que es lo que quita más tiempo. Comprar en fruterías. Hay días que me he llevado los plátanos en el bolso por no tener bolsa de tela a mano. Hacer mis cupcakes caseros cuando me entra antojo de dulce. Y tirar de latas de conserva cuando no hay comida a mano. Las latas sí las tengo permitidas.  Demasiado tiempo y sacrificio en comparación a las rutinas habituales de cualquiera que compre en supermercado. Lo sé. Pero es que mientras dedico tiempo de mi vida a zero waste, a comprar al peso, a cocinar todo casero, a decir que no a todo aquello que se me antoja si voy de compras, en realidad estoy ahorrando.  Estoy buscando alternativas. Estoy dejando de lado aquellas tonterías que antes ocupaban mi cabeza.

Vida simple lo llaman… uno de mis dichos favoritos es que “menos es más”.