Reutiliza

Reutiliza. Da una segunda oportunidad a todo aquello que crees que ya no sirve en tu vida, hay cosas que a veces sorprenden. Es otra de las normas del estilo de vida zero waste. Reutiliza tu ropa, tus textiles, tus electrodomésticos. Repara. Piensa en qué puede transformarse. Esta semana, mi reto tiene una doble intención. Por un lado el orden, por otro el reutilizar, en este caso una caja de madera para guardar mi ropa.

Esta semana he comenzado a leer “La magia del orden” de Marie Kondo. A raíz de empezar el libro vi bastantes tutoriales en you tube, donde explicaban como ordenar tu ropa según el método Konmari.

Y “flash… revelación”. “Mi armario no puede seguir así. Mi vida no puede seguir así.”

Creo que el vaciar los cajones y estanterías de mi baño me ha hecho darme cuenta que sufro estrés por la cantidad de cosas que tengo. Hay cosas por todos los lados. Lo peor… hay cosas que no necesito por todos lados. Ya lo comenté la semana pasada con mi limpieza de estantería. Es muy difícil deshacerse de lo material. Pero como me ha comentado alguien en instagram “sin piedad”.

Aquí podéis ver uno de los ejemplo de Marie Kondo.

Mi armario ha pasado de ser una montaña de ropa arrugada, mal doblada. Sí, soy de esas personas que no plancha nunca, ni coloca las cosas por tamaños o colores, a ver, toda mi ropa ordenada. Mi ropa de gimnasio entra en una caja de zapatos. Para conseguir esa caja de zapatos tiré todos los cuadernos que había dentro. Zas! Fue como romper con una etapa pasada. Me daba mucha pena deshacerme de esos cuadernos, pero forman parte de una etapa que a día de hoy prefiero que sea anécdota y no añoranza.

Decidí deshacerme de todos mis pijamas horribles y sustituirlos poco a poco por ropa más estética. O mejor, dormir desnuda, he leído que aporta bastantes beneficios. Quizá sea el desencadenante de otro cambio… En fin, que al final llegué a meter mi ropa vista en una caja que yo misma he reparado. Es una caja de fruta de madera. La he cogido de la frutería, la he limpiado y lijado las astillas. A parte de la segunda oportunidad que le he dado a esta caja, en lo que llevo de tiempo realizando mi reto semanal de mi vida sin plástico, he reparado mis zapatillas Nike, una camiseta y unos calcetines. Además limpiando mi armario, vendí al momento unas botas que no había usado nunca.

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Yo reparando mi caja un domingo por la mañana.

Es curioso como el propio sistema hace que se abran más puertas. Romper y tirar cosas en tu método de limpieza puede hacer sentir que en tu mente también desaparece.  Decidir cambiar tu tipo de ropa, hace que me replantee otra alternativa. Y además me hace moverme y vender algo que para otra persona puede ser más útil. Llevaban cuatro años en mi armario guardadas, el tiempo pasa muy deprisa.

A parte de mi método de limpieza que está siendo eterno por hacerlo a ratos. Sigo con las rutinas de comida. Compro a granel. Como mucha fruta y verdura. Algún envase de plástico de queso de untar… y poco más. He perfeccionado mi receta de enjuague bucal y sigo haciendo mis baggels caseros como sustituto del pan.

Podría decir que todas las rutinas están asimiladas en un 80%. Me resultaría muy difícil volver atrás. Algo en mí está cambiando demasiado.

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Así quedó mi estantería después de poner la caja de madera.