Vivir en el minimalismo.

El estilo de vida Zero waste no solo implica reducir el uso del consumo de envases. Sustituir los objetos cotidianos de plástico, o de usar y tirar por otros de madera o acero, por alternativas más duraderas y naturales. También implica ser práctico con lo que tenemos en nuestra casa. Tengo… una estantería llena de apuntes de mi certificado en Marketing, de revistas, de publicidad, de cuadernos de trabajo, agendas… Esta semana, mis apuntes están pasando a ser escaneados. ¡Objetivo! dejar la estantería prácticamente vacía. No necesito todo esto. Necesito espacio.

Y es que esta semana tuve una revelación. Yo estaba en una tienda de carteras, buscando una billetera nueva, plana y pequeña. Así que encontré una preciosa, con un estampado genial. Bueno uno no, dos. Una de flores, otra de sushi. Mi cabeza entró en bucle, me imaginaba sacando mi tarjeta de esa billetera con motivos de flores… luego la de los sushis. La miraba, la soltaba. La abría, la dejaba en su sitio… Me iba a ver las de piel, más sencillas y de más calidad, según la dependienta “carteras de hombre…” y pensaba.

“El objetivo era no volver a tener algo que se deteriore con facilidad o sea muy artificial”.

Después de pasear por la tienda, finalmente la cartera volvió a mí, ahí estaba en la sección outlet, tres veces más económica por tener un punto de pegamento a un lado… Otra vez volví a entrar en modo bucle… a abrirla, a comparar las dos. Total, esta semana he comenzado un nuevo trabajo, es mi premio. Finalmente pensé, “Vicky acabas de perder 20 minutos de tu vida en una cartera de plástico, vas a cansarte del motivo en tres meses y ten en cuenta que la tuya aún está en condiciones. ¡Qué le den! No pierdo un minuto más en esto.”

La solté. Salí de la tienda súper orgullosa, renovada, liberada, no me dejé llevar por un capricho. Juré no volver a comprar objetos sólo porque sean bonitos. Tengo una caja llena de carteras viejas. De todas las épocas de mi vida. Carteras de plástico, de tela… Quiero una única.

Así que así voy, poco a poco, eliminando lo que no necesito. Recuerdo la última mudanza que hice… La próxima espero tardar la mitad. Mi coche dio bastantes paseos cargando cosas. Hasta tuve que pedir ayuda a un amigo para cargar cajas. Qué complicado es deshacernos de lo material. Dicen que una de las claves de la felicidad es no tener apego por las cosas materiales. Pasamos mucho tiempo de nuestra vida pensando en consumir. Cuando podemos pensar en disfrutar.

Esta semana he de confesar… he usado cápsulas de café. Mi nuevo trabajo tiene cafetera de cápsulas de plástico. Y yo requiero de dosis extra de cafeína. He de buscar una alternativa. A cambio, he dejado de lado el desmaquillante, me quito el maquillaje con jabón natural de aloe vera. Como fruta cuando tengo hambre, y sólo he necesitado pasar por el supermercado una vez esta semana. En cuanto paseo por el supermercado y veo algo que se me antoja pienso en mi vida sin plástico, me doy permiso para meditar porqué puedo sustituirlo y continúo mi camino.

No solo estoy vaciando la balda de mis apuntes, también las baldas de mi cocina. Tampoco echo en falta nada de lo que usaba antes. Esta semana va dedicada a no pensar en aquello que estás dejando de hacer en la vida por tomar decisiones que te hacen vivir una nueva escala de valores. O simplemente una nueva forma de concebir tu vida, en ocasiones se convierte en alternativa.