Medicamento natural.

¿Habéis pasado la gripe este mes? Bienvenidos al club.

De nuevo esta semana mi cambio viviendo sin plástico ha sido en la cocina. Y esta vez he eliminado el uso bolsitas de plástico para infusión. Mi medicamento natural, tomillo al peso, jengibre, limón (de la tienda eco) y miel en tarro de cristal. Para pasar estos días de gripe. Bebería en bolsita si encontrase una caja en la que no estuviesen envueltas en plástico. Pero no la encuentro. ¿Tan difícil es hacer una caja de cartón, sin envoltorio de plástico y con bolsas de té envueltas en papel? O mejor, ni hace falta envolverlas. Creo que no es tan grave usar la bolsa de té directamente de una caja, como ha existido siempre. Una vez más, llegamos a triplicar el uso del envase. Esta vez, aprovechando que estaba por Malasaña, he comprado tomillo al peso en Black Peper & Co. Así que ya tengo unas cuantas infusiones  con tomillo para colar.

Volviendo a mi vida sin plástico, llega el momento de pararme a reflexionar sobre los cambios de las semanas anteriores.

  1. Me sigue encantando el champú en pastilla de Lush. Mi pelo se ve fuerte y tardo menos en aclararme en la ducha.
  2. Me gusta ir a comprar con mi bolsa de tela y decir no a aquello que no cumple el canon del envase eco. No solo ahorro, si no que busco alternativas y eso me hace sentir que me adapto a las circunstancias.
  3. El suavizante al peso huele fenomenal. Además gasto menos detergente ahora, ya que decidí no usar marca blanca y tan sólo necesito un cazo.
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Jabón artesano de avena y coco.

Por lo demás ahora uso pastilla de jabón para el cuerpo. Una amiga me ha regalado un jabón artesano, sin aditivos, de avena y coco que huele fenomenal, se vende al peso y está envuelto en papel. Otro cambio es que no consumo galletas, ni bollería, ni compro yogures. No bebo bebidas gaseosas en botella de plástico, llevo fruta al trabajo. Voy al supermercado y no me importan las cosas que se venden, “prefiero ir mañana a la frutería de casa.” Creo que no consumir snack, ni chocolate me ha hecho perder un kilo. Aunque a veces me gusta premiarme comprando un croissant en la pastelería de la calle.

 

Pero aún me quedan cosas por cambiar, por ejemplo en cosmética. Me siguen quedando botes de limpiadores y cremas. Aunque cada vez mi cajón está más vacío.  Confieso que hace dos semanas unos amigos y yo estábamos en casa cenando sushi en bandeja de plástico.

“Oii que rico por favor, ¡voy a hacerle una foto!”.

“Vicky es una bandeja de plástico”.

“No. Mierda”.

Ya era tarde, la mitad estaba en mi estómago. Pero me hizo reflexionar…  “Mi vida sin plástico” es un camino. Un camino que ando paso a paso. No se trata de hacer un cambio radical y tirar todo, si no de cambiar hábitos y costumbres, cambiar aquello que en el tiempo tarda en desintegrarse. Siento que las cosas van por buen camino, me gusta este cambio de paradigma.