El suavizante, al peso.

Esta vez me toca dar un paso adelante y andar hasta la tienda mi aroma para comprar el suavizante de mi ropa al peso. Este es el cambio de vivir sin plástico de esta semana.

Cada semana incorporo algo nuevo a mi rutina y con ello elimino aquello que a la larga me haga tenerlo por costumbre. Un ejemplo… hacer la colada. Vuelvo a usar detergente en polvo, es lo más práctico y económico que se me ha ocurrido para sustituir la botella enorme de plástico. ¿A quién de hace gracia comprar detergente? A nadie. Es un dineral, tienes que cargar con una botella de 4 litros, elegir entre cinco productos diferentes, cada uno con un precio y una cantidad de lavados limitada. Un tostón, vamos.

“¿Elijo el barato que dura menos? ¿El caro que tiene 40 lavados? ¿Me gasto 10 eurazos en esto? Prefiero irme de cena… pero es necesario.”

Al final elijo de los más caros, entiendo que se disuelve mejor, huele mejor y a la larga gasto menos. Es una de las cosas que me gusta del reto zero waste, el apostar por productos de calidad, de gran tamaño, que a la larga duran más. En fin, este cambio va por el envase de cartón.

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A lo que iba, yo me fui a andar con mi botella en mano a rellenar mi suavizante para lavar la ropa.  La cantidad de botellas de plástico que llevaré en mi vida gastadas… Recuerdo que cuando comencé a ser diseñadora entré en un pequeño supermercado muy chic y pensé… ¿Porqué el supermercado es de los locales menos acogedores que existen? Qué pasa con los amantes de la comida, que tienen como ocio ir a la compra y pasar una hora eligiendo productos. Y porqué elijo productos sobre cajas, no lo he probado aún. Por aquel entonces mi bombilla no paraba de pensar que podría existir un supermercado en el cual eligiese productos a la vista. Vamos, como ha existido toda la vida.

La tienda de suavizante Mi Aroma está en la calle Padilla, 67 en Madrid. Este suavizante para la ropa no contienen derivados del petróleo. En precio… sale prácticamente como un suavizante de marca. Espero que este cambio sea recompensado por el menor gasto de detergente.

En cuanto al resto de labores en “mi vida sin plástico” de esta semana, mis horarios de trabajo me hicieron tener que comprar un pollo en bandeja (ya que no les quedaba al corte) ¿Será porque quizá la gente lo demanda más?. Y… compré unos bombones de coco a los que me he viciado. Es Navidad, tenía que darme algún capricho. Por lo demás lo habitual, un pescadero borde que me mira mal y discute cuando le digo “no me des bolsa”, la gente que no entiende que pegue la pegatina directamente en el calabacín y escuchar “menudas tonterías se te ocurren”. Nada yo seguiré en mi mundo andando, ahorrando y eliminando. Aún me quedan cosas por cambiar.